
The Economist se ha lanzado a opinar sobre la necesidad de una reforma en el mercado labroral español
Hoy ha publicado el periódico económico The Economist un artículo en el que se empeñan en quere dirigir los países ajenos a Inglaterra como si alguien les pidiese una opinión. En esta ocasión han continuado con su cruzada en contra del mercado laboral español y la necesidad de acometer en el una reforma.
¿Qué las cifras del desempleo en España son las mayores de la UE y de la OCEDE? Puse sí, ya lo sabemos. ¿Qué Bruselas , el FMI, la OCEDE fuera, o que el Banco de España o CEOE dentro, también lo han dicho?. También lo sabemos. Entonces, ¿por qué el Gobierno no lo ve así?.
Según el períodico británico, es debido a la idea de José Luis Rodríguez Zapatero de que una reforma del mercado laboral llevará necesariamente tomar medidas antisociales que restarán popularidad y por lo tanto votos a la hora de acudir a las urnas. Por lo tanto está reforma que se antoja necesaria según están las cifras de paro en España, es constantemente rehuída por el Gobierno y su presidente.
Muchas fueron las voces en contra de la CEOE como la causante de la ruptura de la mesa por el diálogo social. No obstante tras todo lo dicho, parece ser que el motivo princiapl y dinamitador de la ruptura fue ese mismamente. la CEOE quería plantear la reforma del mercado laboral y el Gobierno, seguido de sus “amiguitos” los sindicatos no quieren ni oir hablar del asunto.
Que la reforma laboral o algo similar se hace necesario, parece algo palpable porque la cosa no va bien. Pero para acometer lo que sea necesario hay que tener la voluntad para ello. No bastan las buenas palabras y tomar medidas socialmente correctas en todo momento, porque entonces la reforma nunca se acometerá en profundidad.
El calado y la profundidad de las medidas a tomar van a marcar el mercado laboral no solo de estos años, sino muy probablemente de varias generaciones venideras, por lo que parece incomprensible que estén, gente que se presume adulta y responsable, con líneas rojas, ultimatums, amenazas, levantándose de mesas, como si de niños enfadados y malcriados se tratasen.
La única sensación que dan es que todos están a mirar por sus intereses y para nada les preocupa el trabajador y lo que es peor, el que no tiene trabajo. La reforma laboral es secundario sino se consigue el beneficio que ellos esperan.
Nos están vendiendo humo, y no se dan cuenta que detrás viene el fuego esta vez.