
L'Oréal, empresa líder en fabricación de cosméticos
El escándalo saltó a la luz pública cuando François-Meyers Bettencourt acudió a los tribunales para reclamar la tutela jurídica de su madre, la heredera de l’Oréal y mujer más rica del mundo, según la revista Forbes, Liliane Bettencourt. Las acusaciones de François se dirigieron hacia el fotógrafo François-Marie Banier, que supuestamente estaría dilapidando la fortuna de una anciana de 87 años de edad cuyas facultades mentales ya no son las que eran. Este es el principio de la polémica, pero las cosas no se acaban ahí. La Fiscalía de Nanterre acusa a Liliane de fraude fiscal y evasión de impuestos y el fango ha llegado incluso hasta dirigentes políticos que hoy ocupan puestos de responsabilidad.
Ayer mismo, la policia se trasladó hasta la casa de Liliane para interrogarla acerca de su patrimonio y del supuesto delito cometido por el ministro de trabajo francés, Eric Woerth. A Woerth se le acusa de “conflicto de intereses” al utilizar su cargo para interceder por su mujer y así conseguirle un puesto de trabajo en la empresa l’Oréal. El propio presidente de la república, Nicolas Sarkozy, se ha visto mezclado en un presunto delito de financiación ilegal de partidos, que ya adquiere tintes de trama en toda regla, con grabaciones de mayordomos y declaraciones de ex-asesores incluídas.
La heredera se excusa en que no era ella sino su marido, el fallecido André Bettencourt, el que gustaba de dar bolsas de dinero a determinados dirigentes políticos con tan de llenar sus arcas de financiación. Hasta ahora, la única cabeza que ha rodado ha sido la del ministro Eric Woerth, que dimitió de su cargo de tesorero de su partido, el UMP (Union pour un Mouvement Populaire), cuando el asunto fue destapado por los medios. No obstante, Woerth sigue ejerciendo su puesto de ministro con normalidad.
Fuentes: Expansión, La Voz de Galicia, Heraldo.es
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