Sector financiero
¿Cuándo saldremos de la crisis?
Si hay una lección que esta crisis financiera nos ha enseñado, es que la financiación es en realidad un fenómeno mundial. El primer aviso de advertencia sobre la crisis subprime, no tiene nada que ver con ningún anuncio de la Reserva Federal, que lo único que hizo fue la función de desperator para algunas mentes dormidas. Antes de que los americanos movieran ficha, el Banco Central Europeo, se desembolsó cerca de un centenar de millones de euros un 9 de agosto de 2007 para hacer frente a la casi quiebra del Banco Alemán IndustrieKredit y el anuncio de BNP Paribas, una de las entidades aconsejadas por el yerno del señor Aznar, con dificultades en fondos vinculados a subprime.
La crisis financiera llegó a demostrar que el contagio tuvo lugar en todo el mundo y que era necesario menos de una semana para poner a todos los mercados financieros globales en riesgo. La fila de fichas de dominó continuaba con Lehman Brothers, AIG, Fortis y muchas otras instituciones. El terremoto financiero no había hecho más que empezar.

Sector Financiero Mundial
Frente a esta realidad, muchas cumbres y un sinnúmero de sesiones plenarias en todo el globo han dado lugar a la conclusión de que el diálogo es útil y necesario, mientras que las posibilidades de las intervenciones son de carácter nacional. Es desde el consenso desde donde se puede reorientar la crisis. Un consenso en el que no vale todo, ni siquiera las “ocurrencias” de nuestros gobernantes. Pienso que no ha habido nada más doloroso para nuestros políticos (si alguno todavía tiene conciencia) que ver como las políticas que han puesto encima de la mesa no valen para nada (que se lo pregunten a los albañiles del Plan E) y que hay una incapacidad generalizada para gestionar el problema a nivel mundial. Cuando digo nivel mundial, hablo de Europa y Estados Unidos principalmente, que son los principales afectados.
Los Estados Unidos están en una situación especialmente crítica: es en el mercado que se han desarrollado las técnicas de especulación financiera que ahora nos pasan la cuenta. Han permitido que las empresas y, más en concreto, el sector financiero funcionaran con una opacidad aberrante que se estructuraba alrededor del corto plazo y los pagos en efectivo. En resumen, el sector financiero ha mostrado una total irresponsabilidad y lo mejor de todo es que la única presa de tanto desdén estaba en Washington con la Reserva Federal y el Tesoro, últimos responables al ser entidades reguladoras.
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