Negociación
Técnicas para la Negociación Internacional
En este posteo voy a describir el conocido dilema del prisionero y el modelo halcón-paloma, ambos casos conocidos que sirve para explicar el tipo de competencia que puede ocurrir entre las empresas; son situaciones que se presentan como hipotéticas, pero que sirven para ilustrar las diferentes alternativas de decisión que pueden presentarse en el dinámico mundo empresarial.
El caso de describe como sigue: dos prisioneros se hallan encerrados en dos celdas distintas, las autoridades exigen a ambos confesar un crimen que supuestamente los relaciona. Las alternativas que se les presenta son: si ambos confiesan se les dan 6 años de prisión a cada uno, si sólo uno confiesa mientras que el otro se calla se le da 9 años de prisión al que se calla y 0 al que confiesa; finalmente, si ambos deciden mantener el silencio sólo tienen un año de prisión cada uno.
La solución óptima desde el punto de vista de la negociación cooperativa es que ambos se callen con lo que tendrían un año de prisión cada uno, este resultado determinará que ambos reciban por tanto, menos años de prisión que si confesaran en cualquiera de los casos. El problema es que como hemos visto en las alternativas, si uno se calla el otro saldría libre, entonces eso podría suceder si alguno descubre que el otro callará. Podemos graficar estas alternativas en una matriz, denominada matriz de pagos, el primer número de cada paréntesis es el pago que obtiene el jugador 1, mientras que el segundo pago es el pago del jugador 2:

A partir de la matriz se deducen los resultados, veamos el razonamiento del Preso 1: Si juega callarse, puede obtener un año de prisión si el otro también se calla, o 9 sí el otro confiesa; por tanto “-9” es lo peor que puede obtener. Si por el contrario opta por confesar, lo peor que puede obtener es “-6”. En relación al preso 2, lo peor que obtiene es “-9” si se calla y “-6” si confiesa. El juego que estamos analizando tiene estrategias dominantes: una estrategia es dominante cuando es óptima para cada jugador independientemente de lo que haga el otro. En este caso, independientemente de lo que haga el otro lo mejor para cada uno es confesar.
Como resultado, cuando cada jugador (o empresa) tiene una estrategia dominante, se puede predecir el resultado del juego, es decir hallar el equilibrio. Un par de estrategias es un equilibrio de Nash sí la elección de A es óptima para B, y la de B es óptima para A. Aquí, dado que el único caso en que coinciden sus estrategias óptimas dada la estrategia óptima del otro es cuando ambos confiesan, entonces (-6,-6) es un equilibrio de Nash.
Aplicaremos ahora este modelo del “dilema del prisionero”, a la competencia entre empresas; definimos dos empresas A y B en un mercado, que pueden competir o cooperar. Si compiten los precios bajan, y obtiene beneficios de competencia perfecta; por el contrario si cooperan (lo que significa que forman un oligopolio), suben los precios a P’ y obtiene mayores beneficios que en competencia. Ahora, resulta que cada empresa, sabiendo que la otra se ha comprometido a cooperar, puede tentarse a desviarse y fijar precios un poquito más bajo que P’ (pero mayor al de competencia) para intentar obtener para si el mercado, y así alcanzar un mayor beneficio que el de cooperación (obtienen el beneficio de monopolio), obteniendo la otra empresa un beneficio nulo. El resultado del juego nos lleva a un equilibrio de Nash en (Bc,Bc), donde Bc es el beneficio de competencia, Bm el de monopolio, y Bcol el decooperar. Esquematizado esto en forma matricial, resulta:

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