Análisis Financiero
Una Manera de Determinar las Necesidades de Financiación
El planeamiento financiero conforma el último eslabón del proceso de planificación, en general la empresa solo adquiere sentido definitivo cuando se ha validado su viabilidad financiera la cual enmarca a las restantes estrategias funcionales: comercial, productiva, recursos humanos, etc. Estas adquieren lógica cuando están enmarcadas dentro de un marco económico-financiero que garantice no sólo la viabilidad sino también la optimización del plan en su conjunto. La razón de esto es que la empresa funciona con un sistema interrelacionado e interdependiente, donde el todo es más importante que sus partes.
La planificación en la empresa.
Este proceso consiste en proyectar el futuro que se espera alcanzar, identificando los medios materiales y humanos necesarios para conseguirlo, es importante anotar que estos fines y objetivos tienen que ser determinados y aprobados por quienes ostentan el poder y capacidad de decisión dentro de la empresa; sin embargo son los profesionales los que estiman las previsiones. La diferencia entre los objetivos y las previsiones han de ser cubiertas para asegurar la coordinación del conjunto y garantizar el logro de los objetivos orientados al éxito. Los objetivos conllevan a la adopción de compromisos frente a los que se adquiere la responsabilidad de alcanzarlos, y por tanto, el riesgo de no cumplirlos.
Sin embargo no hay que perder de vista la idea central de este proceso de planificación estratégica que consiste en analizar la situación de la empresa en relación con su entorno, detectando oportunidades y riesgos para, en base a sus ventajas y limitaciones, alcanzar los objetivos planteados de la forma más efectiva posible; para ello deben involucrase a todos los departamentos de la empresa en un proceso continuo que integre las perspectivas temporales que se presenten.
El plan financiero constituye la expresión cuantificada en términos monetarios, del plan a largo plazo de la empresa o plan estratégico. Su importancia reside en que representa una síntesis conjugando las estrategias seleccionadas con los fondos necesarios para llevarlas a cabo, así como sus fuentes de financiación.
Hay que tener en cuenta algunas cosas para evitar el fracaso de estos planes, una de ellas es no considerar a la planificación como una función marginal de la dirección, es algo esencial que fomenta el orden y el control; hay que evitar creer las variables que nos presenta el plan estratégico son finales y las desviaciones establecidas no conllevan a medidas correctivas; para ello hay que establecer programas concretos de acción, con responsables, plazos y mecanismos de control.
Tenemos al respecto que si las necesidades se presentan como mayores a las posibilidades hay que reconsiderar los aspectos tácticos del plan como por ejemplo la modificación del calendario de inversiones, la alteración de las políticas de endeudamiento o autofinanciación, etc. Asimismo los aspectos estratégicos del plan también deben ser reconsiderados, entre ellos modificarse el plan de inversiones y los objetivos de crecimiento a largo plazo.
Por el contrario si las necesidades son menores a las posibilidades, se reconsiderarán los aspectos estratégicos del plan relacionados con potenciar su crecimiento, reforzando su estructura financiera.
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