Al abordar la cuestión de supuestas razones que expliquen los movimientos de los mercados de valores, tres enfoques se suelen utilizar para comprender la orientación de este último.

Edificio de la bolsa de Madrid
Se corresponden con el comportamiento de los tres tipos de inversores: los ignorantes irracionales, los racionales, que se basan en el valor “objetivo” de una acción y por último, los inversores que aseguran tener una estratega (aunque les cuesta mucho explicarla en ocasiones). Estos últimos tratan de anticipar lo que sucederá en la bolsa, e incluso llegan a consensos y acuerdos sobre lo que pasará con tal valor en función de los datos disponibles y la tendencia del mercado de valores. En cierto sentido son los que tienen la “culpa” de ciertas oscilaciones de los mercados, tanto a la alza como a la baja. Desde mi ignorancia, siempre he pensado que la bolsa no deja de ser un juego de azar como el bingo… Soy así de bruto y cada vez estoy más convencido.
Los inversores irracionales ni pueden ni tienen interés en explicar las razones de la determinación de los precios de las acciones que compran. Su preocupación es simplemente seguir la tendencia del desarrollo de los valores en los que han invertido e incluso invertir en otros. Este enfoque no tiene muy en cuenta las tendencias del mercado. Este tipo de inversor se caracteriza fundamentalmente por su afán en comprar nuevos títulos a medida que tiene ganancias en bolsa.
Este comportamiento es una característica de la llamada “chartist” que se extiende la tendencia de las existencias de líneas gráficas. El enfoque de este tipo de inversor es a menudo a corto plazo y usualmente genera rentabilidades nulas o negativas. Esto es debido a que la evolución de la bolsa no es lineal y con frecuencia se dan cambios súbitos, impredecibles que rompen las tendencias que teóricamente siguen estos inversores. Siempre lo comparo con alguien que quisiera estudiar la probabilidad de que su número salga en la lotería de Navidad, aunque a lo largo de la historia el siete fuera la terminación más repetida da igual. El sorteo de un año es un suceso independiente con respecto a lo ocurrido en el pasado. Lo mismo ocurre con la evolución de los valores en bolsa, salvando las distancias, porque alguno me dirá que hay valores “estables”. La regularidad de una secuencia de valores es en gran medida al azar y en cualquier caso difícil de identificar por muchos gráficos que nos empeñemos en hacer.
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Las principales firmas de inversión bursátil anunciaron el viernes 5 (tras terminar otra semana negra en la bolsa española con pérdidas de más del 4 por ciento) sus previsiones para las bolsas. Así, anunciaron que según los datos que manejan, el primer semestre de 2009 continuará siendo como este año, plagado de volatilidad en los mercados y de incertidumbre entre los inversores europeos, además, no descartan caídas adicionales y a muy corto plazo, de aproximadamente el 20 por ciento. 
Durante años, los inversores, reguladores y rivales se preguntaban cómo Bernard Madoff conseguía un éxito tras otro en su trabajo.
Barclays ultima los trámites para recaudar unos 9.000 millones de euros, a partir de la venta de acciones a Abu Dhabi y Qatar, y conseguir así salir con buen pie de las nuevas exigencias que el gobierno británico impone a los bancos, sin necesidad de recurrir a las ayudas británicas.


