
Endulza el mal trago de pagar tu hipoteca
Si tuviéramos que hacer balance de gastos en busca de lo que más dinero absorbe en nuestra economía familiar, el resultado sería previsible. Una proporción notable de nuestro sueldo se va de cabeza a la hipoteca, y lleva siendo así durante tantos años que estamos acostumbrados a ya ni contar con ese dinero. Se trata de una cifra bastante elevada que, de una manera casi inconsciente, cae por un agujero negro llamado banco y desaparece para siempre. El sueño de cualquier ser humano es poder pagar su piso en mano y librarse de este incómodo gasto que, en muchos casos, mantiene hipotecadas a las familias (y nunca mejor dicho) durante más de 20 o incluso 40 años. Vivimos por y para pagar el lugar donde vivimos. Triste pero cierto.
Poco podemos hacer al respeto, a no ser que nos toque la lotería. Intentarlo cada semana mantiene vivas nuestras esperanzas, pero las probabilidades son bastante bajas. Así pues, parece que hay pocas formas de curar la herida. Qué mejor que al menos ponerle una tirita para que escueza lo menos posible. Paradójicamente, la coyuntura económica actual debería actuar de tirita por sí misma. Los tipos de interés, a pesar de un leve repunte en los últimos meses, siguen en mínimos históricos: por debajo de un 1,3%. Eso debería beneficiar a millones de consumidores que estarían pagando las cuotas más bajas de su historia, pero ¿realmente lo está haciendo?
La respuesta a esta pregunta seguro que es “no”. Un “no” de los rotundos y dolorosos. Y es que muchos consumidores siguen abonando un Euribor más un diferencial muy elevado. Y eso los que tienen suerte, porque otros están atrapados en la famosa cláusula de suelo, atados de manos ante cualquier posibilidad de mejora. Porque, para los que aún no lo sepan, esta cláusula pone un límite a la bajada de tipos de interés muy por encima del que correspondería en nuestra revisión periódica. Es decir: por mucho que los tipos bajen, la cláusula sólo permite que lo hagan hasta cierto punto.
A problemas desesperados, medidas desesperadas y de raíz. Sin miedos, pues ahora hay garantías. Y es que algunas entidades, entre las cuales destaca iBanesto, ofrecen la posibilidad de pagar menos de la forma más fácil y sencilla: haciéndose ellos cargo del coste de la subrogación. Este banco online asume todos los gastos que supone trasladar la hipoteca de banco. Como sabrás, no son pocos: comisión de cancelación de la entidad de origen, notaría, registro, gestoría y tasación. Trámites y más trámites que suman un importe total que alcanza los 1.500 euros. Hasta ahora, pues, era comprensible que los clientes se mantuvieran esclavos de los abusos bancarios. Ahora ya no, pues la mudanza de hipoteca es muy fácil.
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