Kenneth Rogoff escribía hace un tiempo que el dólar era una moneda que se encontraba débil, y que permanecería en esa condición durante un momento más. Sin embargo, decía él mismo, no existe una alternativa para establecer una moneda que sirva como medio de cambio internacional, por lo que la primacía del “verde” se mantendría un rato más.

En todo caso, comentaba el eminente economista, las dos posibilidades que podrían reemplazar al dólar serían o el euro o el yuan. El problema con el segundo de estos radica en sus controles al capital del gobierno japonés, así como su constante devaluación como medio de incentivar exportaciones. Por el otro lado, el euro tiene el problema de no contar con un sistema fiscal de cobertura continental y la carencia de liquidez del mercado de eurobonos, frente a la que presenta el mercado de bonos estadounidenses.
Mucho ha cambiado desde aquel tan lejano abril de este año, cuando el economista de Harvard escribía su artículo sobre el mercado de divisas mundiales. Hoy en día parecería que así las otras monedas no estén en capacidad de reemplazar a la estadounidense, en el futuro próximo alguna lo hará. Y mi apuesta va irremediablemente hacía el euro.
La verdad es que el asunto proviene de mucho antes. Desde siempre se ha querido establecer una economía mundial interconectada, la que por lógica debería contar con una moneda que sirva como medio de pago de todas las transacciones comerciales. En Bretton Woods, Keynes propuso que un Banco Central Mundial emitiera una moneda denominada Bancor. Sin embargo, esa propuesta fue derrotada por la del Secretario del Tesoro de adoptar la moneda del país que tuviera más reservas de oro como la moneda mundial. Teniendo en cuenta que el 70% de las reservas de oro del mundo se encontraban en manos de los Estados Unidos, la escogencia de la moneda no tuvo ningún tipo de debate.

Sin embargo, para los años setentas Estados Unidos había entrado a la Guerra de Vietnam, por lo que tuvo que financiarla con 500.000 millones de dólares que no tenían ningún respaldo en oro. Es decir, incumplió el patrón cambio oro que estipulaba que cada dólar norteamericano en el mundo tenía su respaldo en el metal precioso, por lo que Nixon declaró la no convertibilidad en 1.971.
En el mundo actual, Estados Unidos de nuevo se encuentra con una crisis de su moneda, dado que tiene que enfrentar lo que se podría denominar el momento más crítico en toda su historia como hiperpotencia mundial: está enredado en la Guerra De Irak y al mismo tiempo su economía sufre una inmensa crisis financiera. Es casi como si Estados Unidos tuviera que lidiar en un mismo periodo con la Gran Depresión y la Guerra en Vietnam.
Igualmente, es de recalcar que en el artículo de Rogoff se hace referencia al inmenso déficit del gobierno y las inmensas deudas locales como factores de debilidad del dólar. Y sí a lo anterior le sumamos que la deuda de los bonos del Tesoro de ese país asciende a 6 trillones de dólares, principalmente a China, es evidente que la moneda estadounidense se encuentra en una etapa verdaderamente crítica.
No obstante, el asunto con la moneda radica no sólo en los problemas internos de la potencia mundial, sino que también ha habido una respuesta, lógica por otra parte, de los principales tenedores de dólares en el resto del mundo.
En ese sentido el principal actor es China, quien posee unas inmensas reservas de más de 1 billón de dólares americanos, producto de su superávit comercial. En caso de que China saliera a vender o cambiar sus reservas por otra moneda, algo que incluso ha mencionado en algunos momentos, la pérdida de valor para el dólar sería definitiva. Sin embargo, algo alejados de ese escenario nos encontramos, puesto que a China no le interesa para nada que la economía de ese país decaiga, puesto que son ellos con quienes principalmente tienen el superávit comercial que les genera tantos ingresos y reservas.
El otro gran protagonista en este escenario del mundo de las divisas son los países petroleros, quienes pactan las ventas de su producto en la moneda estadounidense. Teniendo en cuenta que los jefes de Estados de varios de esos países no son muy allegados a la filosofía norteamericana, no es de extrañar el por qué de su posicionamiento a favor de cambiar sus reservas y sus ingresos por otra moneda de más valor.
Tanto ellos como China han visto como sus reservas y sus ingresos pierden valor a medida que el dólar se debilita, mientras que otras monedas como el euro mantienen el suyo. En ese sentido es evidente el interés que tienen en cambiar sus reservas a una moneda más apreciada y con más valor, pero no quieren hacerlo al costo de perjudicar a la economía norteamericana, puesto que es el principal comprador de sus productos.
Con esa antesala, los Estados Unidos entran en una inmensa crisis financiera la semana pasada, la que ha debilitado el dólar aún más y sí se hacen efectivos los 700.000 millones que pronto saldrán al mercado, lo debilitarán aún más.

Lo anterior ha servido para que varias importantes personalidades del mundo den su punto de vista sobre la situación actual, dejando en claro que ya no es Estados Unidos el país poderoso e influyente que alguna vez fue. Líderes de China y Rusia han declarado recientemente su interés en diversificar las monedas de sus reservas internacionales, dándole espacio a otras monedas con más estabilidad.
El asunto se encuentra en una etapa verdaderamente crítica, puesto que no sólo la economía norteamericana se encuentra en un mal momento, sino que al parecer al mundo financiero internacional ya ha perdido todo la admiración y respeto que alguna vez sintió hacia los Estados Unidos. Por lo tanto, es posible que a futuro el dólar se vea mucho más afectado, perdiendo mucho más su valor y como consecuencia, acelere el cambio a otras monedas en todo el mundo.
Con eso en mente, es importante recordar la estabilidad que el Banco Central Europeo ha dado al manejo de su moneda en los últimos años. Puede ser que falten muchas cosas para que esta moneda se convierta en el reemplazo del dólar; pero en un momento en que el mundo financiero se encuentra en una inestabilidad tan profunda, es evidente que los grandes participantes del sector de las divisas se sentirán muy atraídos por la estabilidad que el Euro ha mostrado en los últimos años.
Sí la crisis no es más profunda y el plan de rescate de Bush funciona con mucha celeridad, posiblemente se mantenga el statuo quo. No obstante, sí nos ponemos a pensar en las capacidades del actual gobierno de ese país para manejar un momento tan importante como esta, pareciera que estamos a nada del fin del dólar como la divisa más importante del mundo.
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