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Actualidad, Economía

El caso AIG y la quiebra de la moralidad capitalista

Iván Budinich
07:00h Jueves, 19 de marzo de 2009
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AIG

 

 

AIG

Que una empresa exitosa entregue millones de dólares a sus ejecutivos en premio por su desempeño, es algo aceptable y hasta deseable en una sociedad que estimula el éxito. Si ello ocurriera en un contexto de crisis, donde la empresa mantienen sus márgenes de ganancia a pesar del vendaval, es también un premio merecido en función a resultados extraordinarios, puede parecer chocante o insolidario para muchos, pero un gestor que mantenga su empresa a flote y boyante en medio de una crisis, merece un trato análogo al que solemos brindar al héroe de cualquier batalla.
Si en el contexto de la mayor crisis desde la gran depresión, los directivos que llevaron al fracaso a una de las mayores empresas aseguradoras del mundo, cobren bonificaciones por buen rendimiento por un valor de 165 millones de dólares, es algo que llama a escándalo. El espectáculo que ofrece AIG y por ende los Estados Unidos es digno de cualquier “república bananera” y un golpe sustancial a uno de los fundamentos básicos del mercado; la confianza.
Repasemos, inicialmente  el American International Group (AIG) recibió ayudas del gobierno norteamericano  por un valor de 150.000 millones de dólares con la finalidad de cubrir las pérdidas ocasionadas por su mal desempeño. Aquello no fue suficiente y a inicios del mes de marzo solicito un nuevo paquete de ayuda por 30.000 millones de dólares adicionales, el Estado norteamericano es en la actualidad propietario del 80% de la compañía ¿a cuenta de que pretendieron los ejecutivos de AIG cobrar bonificaciones de éxito?

Un valor imperativo de las sociedades de mercado, es la auto-responsabilidad, la creencia de que el individuo es moralmente responsable de sus éxitos y de sus fracasos y por ende debe asumir en lo bueno y en lo malo las consecuencias de sus actos. Si la esencia misma de los rescates a las empresas que en estos tiempos vienen ejecutando los diferentes gobiernos, socava este principio ello es tolerable solo ante la perspectiva de un mal mayor que ponga en cuestión los fundamentos del sistema. De ahí lo pernicioso de la actitud de los ejecutivos de AIG, el acto de aceptación de una recompensa por “éxito” en las actuales circunstancias de su empresa es un golpe directo a la opinión pública que es en última instancia quien paga de su bolsillo el monto de la ineptitud de estos supuestos genios de las finanzas.

Desolación

 

 

Desolación

Casos como el de los bonos de éxito de los ejecutivos de AIG o el fraude de Bernard Madoof, ponen de manifiesto la manera en que los valores fundamentales del mercado se ven erosionados en la sociedad norteamericana actual, el culto al éxito y la responsabilidad propios de la ética protestante que hizo grande y prospera a la sociedad norteamericana, hoy son erosionados por el consumismo y un cinismo de los más descarados.
Lectura recomendada: La etica protestante y el espíritu del capitalismo
Imágenes: srqpix, XirannisX back On


Comentarios (3)

  • HANS
    17:43 24 24UTC marzo 24UTC 2009

    ¡Cómo me gustaría ser el Robespierre de Wall Street!. Todos los días le daría al público, engañado y hundido por los bandidos de la aristrocracia de las finanzas, un emocionante
    espectáculo de cabezas rodando.

  • anthony
    02:45 17 17UTC septiembre 17UTC 2009

    muy bueno el caso espero dejn mas casos de quiebra para aprender de los errores y para los trabajos tambien !! :D:D en fin eso espero

  • Redacción
    17:15 17 17UTC septiembre 17UTC 2009

    Ahora precisamente es el momento en el que estamos viendo más casos de quiebras y llantos…

    Saludos,

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