Las instalaciones trabajaron al máximo rendimiento en todos los segmentos: inoxidable, especial y común, en un escenario que, pese a la crisis, mantuvo buenos precios en todas las gamas comerciales.
La producción total de las acerías vascas durante el año 2007 sobrepasó de largo los 8,5 millones de toneladas en un año de buenos precios y alta demanda, pese al inicio de la crisis, cuyos síntomas a nivel estatal ya se dejaban notar.
Sin embargo, los propietarios supieron conjugar la marcha de los trenes laminadores con las paradas necesarias para llevar a cabo una intensa labor de inversiones para modernizar sus fábricas.
Ya son varios los años de bonanza en los que vive el sector siderúrgico vasco, y en esto habrá tenido mucho que ver la situación internacional, con una alta demanda de aceros para todo tipo de construcciones industriales, energéticas, viviendas, infraestucturas, etc. A ello hay que sumar el empuje que la construcción supuso durante la última década en el mercado interno, al menos hasta el mes de octubre del pasado año 2007.
En términos generales, el sostenimiento de la actividad de las fábricas acerísticas vascas implicó a todos los subsectores, desde los redondos a los perfiles, pasando por los estructurales, las bandas y los tubos, con o sin soldadura. Asimismo, todo el abanico de las calidades gozó de alto nivel de éxito en los mercados, si bien los resultados finales dependieron, en gran parte, del precio de las chatarras, del valor de los fundentes y de lo que se tuvo que pagar por los metales que conforman las aleaciones.
Claro que también hay otros elementos externos que han facilitado la consecución de los buenos datos. Entre ellos destaca el del precio de los laminados que se ha ido elevando al mismo ritmo que lo hacían los de las chatarras y materias primas. Además, no se puede olvidar que las empresas siderúrgicas vascas han tenido uno de sus mejores años en cuanto a la modernización de las instalaciones; actividad en la que nadie se ha quedado atrás. Esto ha provocado que algunas fábricas hayan tenido que parar sus líneas.
Acudiendo a la realidad de los datos y teniendo en cuenta que no se contabilizan las cerca de 100.000 toneladas de Acerálava (Tubacex), podemos afirmar que la producción de las acerías sobrepasó de largo los 8,5 millones de toneladas, incluyendo, por tradición societaria, a las fábricas de Reinosa (Cantabria) y Bayona (Francia). Por caldo, se puede destacar de nuevo a la Acería Compacta de Bizkaia (ACB) que hizo algo más de 1,5 millones de toneladas de bobinas, manteniendo su doble horno-largo a plena capacidad.
Asimismo, entre las fábricas de ArcelorMittal hay que señalar la actividad constante de Olaberria, dada la alta demanda de perfiles para la construcción. Esta fábrica se verá favorecida ahora con la nueva situación recesiva del sector de la construcción, cuyo empuje será sustituido por el aumento de la Obra Civil. Como se sabe, los grandes perfiles tienen un gran protagonismo en la construcción de infraestucturas.
Otra de las plantas cuyo comportamiento puede tildarse como sobresaliente es la que tiene Gerdau-Sidenor en Basauri que, ahora con su programa de aceros inoxidables, alcanzó cerca de 678.000 toneladas de producción, lo que representa un incremento de casi el treinta por ciento respecto a los datos del año 2006.
En general, el crecimiento interanual de la producción siderúrgica vasca fue de un 3,5 por ciento; cifra muy parecida a la del 3,1 por ciento que alcanzó la producción total española, según los datos del Instituto Internacional de Hierro y del Acero (IISI). Según la institución citada, la producción española en aceros fue de 18,9 millones de toneladas, mientras que un año antes esta cifra fue de 18,3 millones de toneladas.
Una vez desaparecidos los hornos altos del panorama vasco, el precio de la energía eléctrica cobra un peso primordial en los costes de producción de las acerías locales. Este es aún mayor que el de las materias primas, ya que éstas se rigen por un mercado internacional, mientras que la tarifa eléctrica es muy distinta dependiendo del país en que se trabaje.
Por ello, la energía es uno de los problemas del acero español, que es la industria que más kilovatios/hora consume puesto que el 75 por ciento de su producción se obtiene en horno eléctrico. Según Unesid, el sector traga un total de 12.000 gigavatios por hora al año (además de otros 11.000 en gas natural), con lo que la factura eléctrica es el 15 por ciento de sus costes totales. Ello hace de la energía un factor de competitividad esencial para unos fabricantes que siempre andan reclamando un modelo energético que les permita mantenerse en los mercados internacionales.
El de las emisiones de CO2 es otro campo de batalla para una actividad que recicla casi el 100 por ciento del acero que se desecha. Además, la siderurgia es el único sector que, aún creciendo, ha sido capaz de reducir sus emisiones en un 11 por ciento desde 1990, mientras que el conjunto de la industrial española las ha aumentado en un 50 por ciento.
Hasta el momento el único freno que han encontrado los siderúrgicos a la hora de realizar nuevas inversiones mejoras medioambientales, rentabilidad de equipos y aumento de la calidad y ahorro, ha sido la imposibilidad de parar las fábricas para llevarlas a cabo. Es más, algunos todavía tienen máquinas nuevas en almacén que no pueden poner en marcha por no detener los trenes. A pesar de ello, 2007 ha sido uno de los años de mayores inversiones en equipos.
Aunque ningún grupo destaca de entre los demás en cuanto a las inversiones realizadas en 2007, la apertura del turno le corresponde a Tubos Reunidos, ya que el grupo tubero vasco presupuestó a lo largo del pasado año alrededor de 50 millones de euros en inversiones para acometer diferentes mejoras. En este sentido, la planta de Amurrio se lleva el mayor presupuesto ya que terminará acogiendo nuevos equipos por valor de más de 35 millones de euros. Destaca una nueva línea de acabado para tubos especiales presupuestada en 20 millones de euros. Los 15 millones de euros restantes se repartirán entre la modernización del horno, la línea de acabados en caliente, departamento de I+D+I y en medidas medioambientales como la ampliación de la depuración de humos.