Los países más desarrollados comienzan a enfrentarse a un período de profunda desaceleración económica, según los datos sacados a luz por la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OCDE) el jueves 13 de noviembre, Alemania ya ha entrado en recesión.
La OCDE prevé en su último informe, que el producto interior bruto (PIB) de los 30 países miembros se verá reducido en un 0,3 por ciento durante el próximo año 2009. Sin embargo, sus previsiones para el 2010 son bastante optimistas, y anuncian un crecimiento de 1,5 por ciento.
Los economistas de la organización afirman que todo puede suceder, y que las mejoras o el empeoramiento de la situación coyuntural actual dependen de la profundidad de la desconfianza que, sobre todo los inversores, tienen en estos meses a la hora de invertir su dinero.
Según los datos de la Oficina Federal de Estadística, situada en Alemania, el PIB cayó un 0,5 por ciento durante el tercer trimestre, a lo que hay que sumar una disminución del 0,4 por ciento a lo largo del segundo trimestre. El nombre con el que los expertos definen esta situación es dos trimestres de contracción en el Producto Interior Bruto. La oficina anunció además, que las exportaciones, sin duda uno de los pilares básicos del crecimiento alemán, han disminuido progresivamente durante los últimos meses. En total durante el último año, el PIB real alemán ha crecido únicamente un 1,3 por ciento. el añadido de “real” se debe a que los datos presentados son calculados tras comprobar la variación de los precios a partir de la inflación.
Los expertos anuncian que esta es la segunda recesión en la que se sumerge Alemania en apenas seis años, y que ha destruido las esperanzas de que la locomotora europea podría retrasar considerablemente por un tiempo la crisis global para poder así afrontarla con más fuerza y menos problemas.
Alemania es por ahora la primera de las principales economías a nivel mundial en donde se ha confirmado una recesión técnica. Sin embargo, los datos que se van publicando ya dejan entrever que Francia e Italia podrían haber entrado en una recesión, si bien hasta el momento no sería muy profunda.
El Banco de Inglaterra también advirtió el jueves que la economía británica seguramente se verá significativamente reducida a partir del próximo año, y que la inflación se enfriará, atizando las expectativas de que el banco central reduzca las tasas de interés todavía más.
La desaceleración económica se ha convertido cada vez más evidente en Alemania, al igual que la crisis de crédito, que ya ha alcanzado una nueva y peculiar fase destructiva. El miércoles 12 de noviembre, el sindicato más importante del país en el sector del metal, después de exigir un aumento salarial del 7 u 8 por ciento, tuvo que acabar cediendo y finalmente alcanzando un acuerdo con la patronal por el que se consiguió un aumento salarial del 4,2 por ciento para los próximos 18 meses.
En el informe de la OCDE también se calculó la tasa media de desempleo que habrá en los países miembros de la Unión Europea, que finalmente se estima en un 7,4 por ciento para finales de 2008, mientras que durante el próximo año ascenderá al 8,6 por ciento, y para 2010, mientras que el informe calcula que los países conseguirán crecer, el paro seguirá aumentando hasta llegar al 9 por ciento de media. También se cita en el informe que la inflación se mantendrá por ahora a causa de la disminución de la actividad económica y comercial, y se exigen más estímulos económicos y medidas por parte de los gobiernos.
LAS PRIMERAS REACCIONES ANTE EL INFORME DE LA OCDE
Las primeras reacciones ante la presentación de los datos del informe de la OCDE no se hicieron esperar. Algunos expertos consideran que los gobiernos están rociando la casa con gasolina en lugar de con agua para apagar el incendio. Consideran que la crisis actual se debe al final de un modelo económico sostenido en el consumo. Por tanto, según afirman, las medidas que los gobiernos están tomando para solucionar la crisis no deberían ser entregar ayudas a los bancos ni a las empresas de automóviles, ya que el origen del problema es la falta de liquidez en los ciudadanos, que han vivido durante los últimos años a partir de créditos y, una vez cerrado el grifo, se han visto muy endeudados y sin saber hacer frente a la situación, con lo que el consumo se ha reducido y continuará bajando de forma drástica durante los próximos meses. Es necesario por tanto, según afirman, la creación de un nuevo modelo que se centre en proporcionar políticas y legislaciones de supervivencia para las empresas, sin embargo será labor de los políticos el encontrar la fórmula adecuada, ya que el único activo de las empresas es en la actualidad la deuda que han ido acumulando con las entidades bancarias, y que en estos momentos se contagia a otras muchas empresas.
En cualquier caso, la mayoría de los expertos consideran que las previsiones de que la crisis será superada a partir de mediados de 2009 son disparatadas y muy idealistas. Consideran que la crisis real todavía no ha comenzado siquiera, y que lo peor todavía está por llegar. Critican, además, la pasividad de la clase política en todos los países desarrollados a la hora de afrontar con planes concretos y no únicamente medidas básicas y puntuales la situación de crisis y el problema de la liquidez, endeudamiento y desempleo.
En el caso de España, coinciden en señalar que la crisis será aún más aguda. Los problemas de los españoles son muchos y de todo tipo, por un lado España debe de afrontar un déficit comercial monstruoso; importa mucho más de lo que exporta. El déficit comercial se situó en 67.111,5 millones de euros en los ocho primeros meses del año 2008, lo que representa un incremento del 7% respecto al mismo periodo del año anterior. Hasta el momento la crisis no ha afectado a las exportaciones, pero nadie duda de que a partir del próximo año 2009 se dejará notar en las cuentas. A este problema hay que añadir, además, la explosión de la burbuja inmobiliaria. En estos momentos hay aproximadamente más de medio millón de viviendas que no se van a vender en 2008, algunos expertos del Banco de España confían en que la población inmigrante contribuirá a dar salida a esa oferta, sin embargo en un momento en que el poder bancario apenas otorga hipotecas y créditos a cuentagotas y sólamente a quien demuestre tener considerable solvencia, parecen ser datos muy optimistas. Finalmente hay que tener en cuenta que España es, además, uno de los peores países de la Unión Europea en productividad. Asignatura pendiente desde hace muchos años que ninguno de los distintos gobiernos ha sabido aprobar.

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